El paro de transporte público deja perdidas de 2,5 millones de dólares
La huelga enfrenta a la alcaldÃa de Bogotá con los conductores y dueños de los 16.400 buses que sirven a la capital del paÃs, que se oponen un plan de modernización del transporte público.
“Calculamos las pérdidas en apróximadamente 5.000 millones de pesos (2,5 millones de dólares) diarios”, dijo el jueves el secretario de Hacienda de la alcaldÃa, Juan Ricardo Ortega, al afirmar que “Bogotá representa para el paÃs el 27% del Producto Interno Bruto (PIB)”.
“Se están perdiendo dos horas laborables de mucha gente. Se está perdiendo actividad comercial y todo lo que producen otros sectores alrededor del transporte, las estaciones de servicio han caÃdo sus ventas”, enumeró Ortega. En tanto, la Federación de Comerciantes de Bogotá (Fenalco) asegura que sus ventas han caÃdo hasta 65% por el paro.
“El comercio se afecta porque no llegan los compradores y porque no llegan los empleados. Además, los negocios tienen que cerrar temprano”, dijo Francisco Ochoa, presidente de Fenalco Bogotá.
Para movilizarse, los bogotanos cuentan sólo con unas 2.600 unidades del servicio colectivo Transmilenio, dependiente de la alcaldÃa de Bogotá, que usualmente atiende 1,2 millones de personas al dÃa.
Pero la huelga de autobuses ha desbordado el servicio de Transmilenio, que incluso ha tenido que emitir boletos en papel, al agotarse las tarjetas electrónicas de uso cotidiano.
Jair Bermúdez, quien atiende una óptica, señala que los clientes han dejado de acudir a su negocio a raÃz de la huelga. “Normalmente atendemos entre 10 y 14 personas al dÃa, pero esta semana han entrado como máximo dos personas diarias”, dijo a la AFP.
Luz Marina Buitrago, por su parte, calcula que las ventas en su tienda de ropa han caÃdo 50% esta semana. “La gente tiene temor de salir por el tráfico y los desórdenes. Estamos cerrando media hora más temprano, porque los otros negocios también cierran y además no se vende”, dijo.
En un intento por disminuir el impacto de la huelga, la alcaldÃa de Bogotá levantó una restricción de circulación que regÃa dos dÃas a la semana para taxis y automóviles particulares, conocida como “pico y placa”, y permitió que camiones y otros vehÃculos ofrezcan servicios de transporte a pasajeros.
Paradójicamente, los taxistas de Bogotá se quejan de que la huelga de autobuses ha disminuido sus ganancias. “Desde que se quitó el “pico y placa” el trabajo bajó por lo menos 40%. Ahora hay camioncitos, busetas escolares y carros particulares que mueven pasajeros por tarifas más bajas que los taxis. Además, el tráfico ha triplicado el tiempo de recorrido”, dijo el chofer DarÃo RodrÃguez, de una de las lÃneas de taxi más importantes de la capital.
La alcaldÃa de Bogotá, que dirige el izquierdista Samuel Moreno, planea implementar a partir de julio un sistema integrado de transporte público, que reorganizará las rutas y sacará de circulación el parque automotor que supere los 20 años.
El proyecto contempla asumir a los autobuses y choferes que actualmente funcionan en Bogotá, pero estos rechazan el plan y consideran que la oferta económica de la alcaldÃa es desventajosa para ellos.
Fuente: Portafolio
